sábado, 19 de marzo de 2011

Ángel (5)

—señorita Torres…
Alguien parecía querer distraerme de mi embobamiento.
—señorita Torres….
¡Mierda! ¿es que no tenía otra cosa que hacer que fastidiar?
—¡Ángela Torres!
Ésta vez la voz tenía una inflexión airada.
—¡Si!—salté como resorte cuando comprendí que la voz pertenecía a la maestra. La sangre se me subió a la cabeza, y me sonrojé violentamente cuando tomé conciencia de las risas de la clase.
—Cuando quiera poner atención
—lo siento señorita Lee— dije sintiendo el latido de la sangre en las orejas.
—¿le ocurre algo el día de hoy?— preguntó retomando usando el ritmo pausado y lento con el que me hablaba siempre.
Me puse de pie de un salto y coloqué pulcramente las manos en mi espalda.
La señorita Lee levantó una bien depilada ceja y me miró con reprobación antes de dirigir la mirada al chico nuevo que con cara de póker parecía repentinamente interesado en el blanco prístino de la pared del fondo.
—¿Se siente bien?— me preguntó.
–desde luego señorita— respondí dedicándole una sonrisa que pasaba por disculpa pero que en realidad quería decir “Vete al demonio”
Ella pareció dudar un momento antes de recordar la hoja que el chico nuevo acababa de entregarle.
—ya que contamos de nuevo con su atención— dijo echándole un vistazo a lo que sostenía en la mano
Sonreí otra vez, la señorita Lee se aclaró la garganta y me miró, esta vez casi disculpándose y me tendió el documento— la dirección de la escuela desea que se haga cargo.
¿la dirección de Windsor quería que?
—¿Qué?— conseguí preguntar sin tomar el papel de sus manos.
En vez de responderme la maestra se dirigió a la clase— Chicos— dijo mirando hacia la clase— él es Kyle Evans, trasferido del extranjero.
Mis ojos se dirigieron del chico nuevo, que continuaba mirando hacia la pared, al documento que sostenía en mis manos y leí en silencio:
Con base a los lineamientos de la beca, la dirección de la escuela solicita que la alumna Angela Torres ocupe el puesto de tutora del alumno Kyle Evans facilitando su integración.
Atentamente:
Peter Solange
Director.
No….
Unas cuantas palabras y de nuevo sentía que Windsor pretendía usarme como alguna clase de mucama estudiantil…
No pude evitar la oleada de rencor que sentí por Kyle Evans.
Una vocecilla dentro me decía que no se trataba de él, sino de la forma en la cual la escuela se servía de mí.
El cuchicheo de mis compañeros me envolvió como un zumbido de abejas furiosas. Frente a mi Lisa, totalmente vuelta hacia atrás en su lugar me miraba con una expresión irascible en el rostro.
Ella sabía exactamente como me sentía.
—¿Ángela?— preguntó una vez más la señorita Lee.
—¿si?— respondí fríamente.
—¿todo claro?
Asentí y mire una vez más a Kyle, esta vez sin poder evitar la expresión de velado rencor.
Sentí ganas de matarlo ahí mismo, odiaba que se burlaran de mi y más de esa forma. Él sabía que me había sentido atraída al verlo en el pasillo. En eso no podía culparlo, sin embargo y dado que el asunto le parecía gracioso, decidí que me haría inmune a su encanto.
Lo miré directamente a los ojos, me obligué a no mostrar debilidad sosteniendo su mirada a pesar de sentir que me quemaba.
Kyle no titubeo, aceptó el reto sin perder el amago de sonrisa que bailaba en sus comisuras.
Yo había nacido y crecido en uno de los barrios más duros de Boston, no me amedrentaba fácilmente, pero él resultó un hueso duro.
No creo que hubieran pasado más que un par de segundos antes de que él hiciera un gesto galante ladeando un poco la cabeza, sin apartar los ojos como diciendo, “por esta vez tu ganas”
—Supongo que te encargaras de mi— dijo sonriendo por fin para agregar leña al fuego.
En vez de sacarle los ojos conseguí responder ambigua—más rápido de lo que imaginas…