sábado, 26 de marzo de 2011

Ángel capitulo 2 (1)

Capitulo 2

Durante todo el trayecto a mi casa, el cual tomaba hora y media usando el transporte público no podía dejar de pensar en Kyle Evans.

¡Dios!

El tipo era veneno, por decirlo de un modo suave su presencia había revuelto las aguas de por sí ya turbias de la escuela. Incluso las divas (Trisha y Brithany a saber) se habían mostrado interesadas.

Si juzgaba imparcialmente diría que no era culpa de ellas. Kyle tenía encanto para dar y repartir sin mencionar una altura superior al metro noventa, cabellos negros, ojos azules, rasgos faciales que combinaban la belleza con virilidad, a los que la nariz, rota en alguna ocasión, solo agregaba cierta gracia, todo eso más un cuerpo de infarto…de lo bueno que estaba.

Si, el chico era veneno, especialmente para mí.

Al bajarme en la avenida 105 una pertinaz lluvia comenzó a caer agregando agua a los charcos, casi al mismo tiempo, un imbécil montado en una Harley pasó a toda velocidad.

Justo lo que me faltaba…

El agua formó una cortina que me cubrió por completo, desde el cabello hasta los pies.

—Maldi…— alcancé a gritar antes de verlo desaparecer por la esquina.

Guardándome la retahíla de palabrotas que me sabía, sacudí mi cabello y despejé mi rostro lo mejor que pude. Chorreando agua, sucia, frustrada, enojada, caminé el par de bloques rumiando en lo que haría si me encontraba de frente con el hjdp responsable.

Al parecer el destino había decidido darme esa oportunidad porque al llegar al pórtico de mi edificio encontré a la Harley bloqueando la entrada. Sentí deseos de hacer algo muy malo como pincharle las llantas o rayarle la pintura.

Casi lo hice, es decir, saqué las llaves de mi piso y…

No tuve oportunidad, por entre el borde del portal, una figura emergió de entre la lluvia que caía como cortinilla.

Alta y oscura tenía el rostro velado en el que todo lo que pude ver fue la expresión de sorpresa de mi propio rostro reflejado en una pantalla de espejo.

Retrocedí aterrada por varios motivos, primero porque todo el escenario era digno de una película de terror, segundo porque aunque aquel tipo vestido de cuero negro de pies a cabeza no fuera un asesino lo parecía y tercero, porque aunque no lo fuera ( y nadie podía asegurarlo) quizás había sido testigo de mi intención de dañar su Harley, lo cual sin duda alguna era una buena razón para hacerme daño, aunque él se lo hubiera ganada a pulso.

Como si me leyera la mente el motociclista dio un paso hacia mí.

Oh Dios, definitivamente éste no es mi día…

—¿Ángel? —preguntó una voz masculina y conocida, antes de levantar la careta para descubrir el rostro agraciado y odiado (por mi) de Kyle Evans.