sábado, 30 de julio de 2011

Mulata de Córdoba.

De Córdoba para nuevos mares,

mulata dibújame un barco.

Hazlo de tiza y de sal

ponle velas de caliza

mástiles de tablón

y después pregunta a prisa

¿Cuál es la incorrección?

diré que le falta timón

y se lo pondrás con cisco.


Hazme sonreír mulata

dibuja la silueta pura

del sol en el horizonte

después pregunta dura

¿Cómo que le falta?

diré que le falta el timón

Y lo trazaras con hulla.


Hazme suspirar mulata

dibuja la mar en calma

delinea el oleaje breve

cuando esté listo pregunta

¿Cómo que le falta?

te diré que le falta tu presencia

y se la darás sin falta.


Sube a tu nave mulata

prófugos tus pies en la borda

que el viento eleve tu melena.

Piel de azabache y de concha

escapa de la galera

que tu destino es ser libre

para navegar eterna.

Malena Cid

©Todos los derechos reservados.



No pretendo ser poeta.

Sabe Dios que muchos son los llamados y pocos los elegidos de la poesía, sin embargo y aunque mis versos sean cojo, duros y sin chiste los hago gozando o sufriendo sus historias y hasta su sonoridad anómala.

Malena.

viernes, 29 de julio de 2011

Ángel Capitulo 13

—¡Ángel! — me llamó mi mamá insistente.

Cinco minutos más…Quise responder, pero estaba demasiado cansada.

Realmente amaba a mi madre pero ahora sólo quería pedirle que me dejara en paz.

—¡Ángela Torres!

Esta vez su insistencia se convirtió en apremio y usó el mismo tono con el que antes manejaba mis desobediencias infantiles.

Intenté responder pero mi boca parcia llena de algodón y sólo pude mascullar algo que aun para mi resultó ininteligible.

—¡Ángel por favor! — Una mano que tenía el perfume a rosas con el que siempre asociaba a mamá me tocó la frente y la mejilla. —despierta…

Su voz lacrimosa me puso en alerta, algo no estaba bien, pero ¿Qué?

Que mamá estuviera estresada o ansiosa era hasta cierto punto normal, es decir, siendo padre, madre y único sostén de la casa la presión tendía a desalentar su natural carácter alegre, pero nunca antes había escuchado ese dejo lleno de preocupación.

Acuciada por una vaga sensación de miedo hice un esfuerzo y abrí los ojos, al instante la segadora blancura de un cielo raso hirió mis pupilas.

—¿Qué…? — conseguí susurrar con la voz rota y me detuve para tomar aire al descubrir que me dolía el hombro

—¡Oh Dios! — sollozó mi madre y al instante su rostro moreno y bonito apareció frente a mis ojos —oh ángel.

Intenté preguntar qué ocurría, sin embargo antes de que pudiera moverme ella se lanzó a besarme compulsivamente las mejillas murmurando —estaba tan preocupada.

—¿Qué ocurre? — pregunté con voz de lija y enseguida comprendí que más importante que saber lo que ocurría era saber en dónde —¿Qué es este lugar ma?

—Ángel —murmuró acariciándome el cabello —estas en el hospital.

¿En el hospital?

—¿Por qué? — mi voz gano un poco de firmeza.

—¿no recuerdas nada nena? —preguntó insegura

No…pensé pero enseguida el recuerdo de la oscuridad tomando forma me hizo respingar a pesar de mi debilidad. Alguien en mi casa, alguien grande y oscuro que no debía estar ahí…

—¡Hay alguien en la casa ma! —grite alarmada y al instante comprendí que la noticia tenía un buen rato de resultar obsoleta.

—Shhh — me calló suavemente — todo está bien.

Su tono falsamente sosegado me resultó infinitamente alarmante.

No, nada estaba bien…

—¿Qué ocurre? — conseguí preguntar a pesar de que el terror volvía.

Haciendo un esfuerzo conseguí levantar el rostro para echar un vistazo. Estaba definitivamente en un hospital, las paredes blancas, la luz cegadora y los ruidos apresurados que nos rodeaban eran prueba suficiente. La sorpresa me dio energía suficiente para encarar a mamá

—¿Qué me pasó? — pregunté sin estar segura de querer escuchar la respuesta.

Para mayor horror ella se echó a llorar murmurando— estas enferma, sólo eso, no te preocupes te voy a ayudar ángel, todo estará bien.

Sí, claro, por eso lloraba… su entonación me hacía imaginar que algún trasfondo espantoso.

—No sé porque no me la creo — le dije, — no estarías comportándote como magdalena.

Ella me miró un momento y volvió a llorar con más fuerza.

—¡Por Dios Ma! — la increpé —me estas asustando…mas

Mamá abrió la boca pero volvió a cerrarla como si no se atreviera a decir más.

Un millón de cosas pasó por mi mente mientras unía los puntos hasta formar un horroroso dibujo.

En primera, alguien había entrado a mi casa estando sola.

Dos despertaba en el hospital

Tres mi madre lloraba como si algo muy malo hubiera ocurrido.

Después de esas consideraciones sólo había una respuesta posible.

Haciendo el acopio de todas mis fuerzas conseguí erguirme en la cama. Lograrlo me hizo sentir mejor. Ahora podía encarar a mi madre y averiguar de una vez por todas lo que ocurrió conmigo.

—Ma — dije con voz suave — por favor, deja de llorar y mírame.

Ella levantó el rostro y se mordió el labio.

Me asustó comprobar que esa noche mi madre parecía más grande de los cuarenta años que tenía, como si sus rasgos, tan parecido a los míos, hubieran envejecido en un parpadeo.

Aquí viene…

—Te encontré sin sentido en el pasillo junto a la puerta de tu habitación— dijo

Eso podía imaginarlo, el asunto era averiguar lo que había ocurrido a continuación.

—¿Qué pasó con en el hombre— la interrumpí.

—¿Qué hombre Ángel?

Su tono inseguro me hizo reaccionar a la defensiva.

—El que entró a la casa — respondí cortante mientras juntaba el valor para preguntar —¿me violó?

—¡Dios no! — gimió y me miró como si estuviera loca.

El alivio que experimenté me dejo sin fuerzas y tuve que recostarme en la cama vencida por mi propio agotamiento. Pensé en Kyle y deseé que estuviera ahí para abrazarme.

Mamá me tomó de la mano estrujándola — A pesar de lo que has hecho por lo menos sé que nadie te ha tocado.

—Bien eso es bueno — conseguí decir antes de caer en cuenta —¿a qué te refieres con lo que has hecho?

—¿Ángel no me digas que no recuerdas? — murmuró y sus ojos adquirieron una expresión de intensa concentración, como si de algún modo tratara de leer mis pensamientos— por lo menos eso debes recordarlo.

El recuerdo de los besos de Kyle me clavó una puntilla de culpabilidad pero la rechacé, no había forma que mamá lo supiera.

—No, pues no ¿Qué se supone que hice?

Mi madre no dijo nada, en vez de eso y con infinito cuidado bajó la sábana que me cubría. Yo no comprendía nada pero la deje hacer. Con mucho cuidado hizo a un lado el camisón hospitalario para descubrirme.

La sorpresa me cortó el aliento.

Sobre mi hombro, justo en la curva, un tatuaje de extraños colores marcaba mi antes impoluta piel con la imagen maligna y retorcida de una serpiente alada.

—Oh Ángel… — dijo con un tono más dolido que preocupado —¿Cómo pudiste?

domingo, 24 de julio de 2011

Canción de Mar capitulo 3

Aileen el tritón repitió mi nombre como si lo saboreara. Es hermoso, como tú.

Oh vamos lo reprendí, Nunca te enseñaron a no decir mentiras, ya soy demasiado mayor para creérmelas.

El impresionante rostro del tritón cambio de expresión, perdiendo parte de su jovialidad, me miró solemne intentando convencerme de su honestidad, sus largas pestañas resplandecían con diminutas gotas de agua y en el azul de sus ojos había sinceridad.

No miento sirena.

Sí, claro, los tritones no mienten…

¿Puedo? sin esperar respuesta él levantó hacia mí un brazo fuerte y fibroso para acariciar con las yemas el contorno de mi cara Eres realmente hermosa, tanto que duele mirarte.

Él me hizo reír… de verdad.

Mi cara se agitó, estirándose, moviéndose formando una sonrisa real.

No podía creerlo. El calor del sol, el frescor de agua, incluso el viento sobre mi piel, …todo era simplemente maravilloso.

¾¿Cómo hiciste eso?¾ Pregunté usando por primera vez en doscientos años mi propia voz.

¾¿Eso que?¾me dijo mientras sus dedos continuaban su recorrido tocando mi piel, vivificándola al igual que mi cuerpo de afuera hacia adentro hasta que el latido de mi corazón comenzó de nuevo, fuerte, sonoro y mis pulmones se llenaron respirando el aire salado, al llegar a mis brazos, noté sorprendida como mis manos se soltaban de la madera, moviéndose libremente.

El agua estaba fría, maravillosamente fría, mis dedos entraron en ella moviéndose formando círculos, agitando la superficie.

¡Dios! Se sentía increíble.

Nunca antes sentí esa maravillosa libertad o si lo hice no le presté la atención que merecía. Asombrada levanté una mano para mirarla, agitando los dedos, fijándome en las pequeñas gotas que brillaban sobre mi piel. Comencé a reír, sólo para detenerme abruptamente al escuchar el sonido de mi propia voz.

No pude evitar que mis ojos se llenaran de lágrimas. Sentir por primera vez en tanto tiempo me ha hecho comprender que el verdadero infierno se encuentra en la falta de sensaciones.

Seguramente moriría al abandonar la madera pero no importaba, valía la pena si me permitía un momento de descanso.

Lo que el tritón había hecho era un gran regalo y yo no tenía la menor idea de cómo reaccionar. Al final logré murmurar un —¡Gracias!— con voz entrecortada y lagrimas asomándose a mis ojos— no sé cómo lo has hecho, pero gracias.

Él me miró sin sonreír, sus grandes ojos azules estaban llenos de secretos y misterios

—Si en verdad quieres darme las gracias, ven conmigo— me dijo señalando el horizonte.—¿Te gustaría?— dijo.

Sus dedos se movían aun por el contorno de mi torso, acariciando mi talle, mis pechos, cintura bajando por mis caderas, mis piernas, en una caricia suave y delicada que convertía la madera en carne.

No pude responder, las palabras simplemente no salían de mi boca.

Me despegué por completo de la madera y caí con un sonoro chapoteó. Por un segundo sentí que me disolvía como espuma en el agua. Desorientada me habría ahogado si no fuera por que él me sujetó, mi cuerpo se pegó la suyo instintivamente y emergimos abrazados.

¾¿Quieres venir? ¾ Preguntó de nuevo.

¾¿Por qué haces esto?

¾Porque quiero ¾él respondió sin sentirse incomodo con la dureza de mi voz. ¾No es difícil de entender.

Su boca tocó la mía ligeramente y sentí como el mundo daba vueltas alrededor, quería dejarme llevar pero me contuve.

¾Lo es para mí¾ dije intentando ser prudente, mi única experiencia con un tritón no había terminado muy bien que digamos.

¾ No me conoces, no sabes nada de mí ¾ le dije empujando ligeramente su pecho.

¾No¾ el tritón tiró nuevamente de mí para volver a pegar mi cuerpo desnudo, envolviéndome con los brazos sin un asomo de pudor ¾ el pasado no me interesa, lo que fuera… terminó

¾No para mi¾ dije levantan do la mano sobre el agua para verla, asombrada aun por poder realizar ese gesto tan simple¾¿tienes idea de lo que puede caerte encima por liberarme?

El tritón no respondió, sus grandes y ásperas manos sujetaron mi cintura y me elevaron fuera del agua hacia el sol que nacía.

¾ Deja que sea yo quien se preocupe.

La luz bañó mis pechos llenándolos de calor. Era delicioso, tanto que olvidé incluso de mis argumentos y deje que la tibieza acariciara mi piel.

Él rió con ese retumbar cadencioso, parecido al rumor de las olas cuando rompen contra los acantilados, un sonido que mi pesar estaba comenzando a amar.

¾ Dices que has pasado mucho tiempo inmóvil¾los pulgares que rodeaban mi cintura trazaron círculos perezosos sobre mi piel y mi corazón se agitó¾ te creo¾ dijo mientras con lentitud me bajaba nuevamente al agua, hasta que nuestros rostros quedaron a la misma altura. ¾ Así que… ¿Por qué quiere perder el tiempo hablando cuando podríamos estar en otra parte?

Esa es una buena pregunta, pensé, más tarde me preocuparía, más tarde quizás incluso me arrepentiría, pero por ahora deseaba lo que ese tritón me ofrecía: un día lejos de todo, para olvidar el mañana que se acercaba velozmente.