lunes, 4 de julio de 2011

Ángel Capitulo 11

Viajé por las calles de Boston aferrada a la espalda de Kyle, dividida entre la excitación y el terror.

Por momentos quería gritar aterrada mientras él corría lo que me parecía una carrera desquiciada por las calles vacías, en otros juró que sentí como si el corazón fuera a salirse de mi pecho cada vez que Kyle maniobraba ágilmente entre el transito.

Después de un rato y quizás porque abrazarme a su cintura me hacía sentir segura comencé a disfrutar del paseo y tuve que aceptar que era genial.

Kyle no había mentido, era un excelente piloto, realmente bueno que controlaba la enorme maquina con tal seguridad que parecía fácil.

El olor del cuero contra mi rostro y la vibración de la maquina entre mis muslos eran una poderosa combinación que excitaba a mi ya sobre estimulado libido.

Aun así hubo momentos en que preferí esconder el rostro en su espalda en vez de observar la temeraria manera en que se acercaba a enormes camiones y pasaba en pequeños espacios segundos antes de que estos se cerraran.

De tanto en tanto, mientras avanzábamos por las calles sorteando el trafico Kyle giraba el rostro hacia mí. a pesar de que todo cuanto podía ver de él era la superficie curva del espejo que servía de visera a su casco, yo sabía bien que él me sonreía.

Quizás estaba loca pero la conexión que había experimentado esa primera vez en la biblioteca parecía ahora magnificado. En cierto sentido era como estar bajo la piel de Kyle, podía sentir su júbilo, la salvaje alegría que experimentaba viajando conmigo abrazada a él.

Obviamente cuando llegué hasta el edificio de apartamentos en donde vivía tenía las piernas convertidas en gelatina y los brazos entumecidos de sujetarme, tanto que Kyle encontró un poco de resistencia por parte de mis rígidos dedos para liberar su cazadora.

—¿Estás bien Ángel?

Me tomó un segundo registrar el sonido y comprender la pregunta.

—¿Ángel?

—¿Qué? — creo que grité porque Kyle hizo un gesto de sorpresa antes de comenzar a reír.

—Nada — dijo y se inclinó a darme un beso rápido en los labios. — parecías catatónica.

Traté de poner distancia empujándolo pero otra vez resulto tan inútil como tratar de apartar una pared de ladrillos.

—¡Y Tu…! — le di un suave revés con el dorso de la mano sobre el hombro para recalcar mi punto. —¡tu…especie aprendiz de Knievel… ¡—gruñí indignada — manejas como un loco.

Me miró como si la loca fuera yo —No alcancé ni a sesenta…

—¡Millas! — volví a golpear, esta vez con más ganas, él ni siquiera se inmutó —millas no kilómetros… me diste un susto de muerte.

Kyle rió y me rodeó con sus brazos mientras forcejeaba indignada. —Ángel…

Su voz era un susurro deslizándose entre las capas de mi enojo, suavizándolo, calmando mis temores, por un momento pensé en dejarme llevar por esa apacible sensación pero decidí que era momento de enfrentar mis dudas.

—¿Estás usando tu…—dudé buscando la palabra adecuada —habilidad?

Kyle sonrió y levantó una ceja.

—¿Por? — preguntó.

Su respuesta me envaró —Porque me siento repentinamente relajada y sé que sonara loco pero creo que no me agrada — respondí congelándome en sus brazos.

—¿Te molesta?

—¿Tu qué crees?

Kyle se puso serio y dejó caer los brazos liberándome —¿Por qué?

—No me gusta que me manipulen — dije tratando de explicarme, por alguna razón sentí que debía dejar claras las cosas entre los dos.—¿Kyle?

—¿Qué? —preguntó sin entonación.

—No lo hagas —le toqué la mejilla para suavizar mi petición. —por favor

—Estabas aterrada. —señaló

—Si — acepté — lo estaba, de hecho aún lo estoy.

—¿Entonces? qué tiene de malo hacerte sentir mejor. — dijo como si esa fuera una disculpa.

—Nada y todo — lo miré tratando de hacerme entender.

—No comprendo. — dijo y miró al cielo desorientado. Comprendí que era la primera vez que alguien era capaz de notar las sugerencias mentales.

—Me gusta sentir.

—Algunas cosas no deberían sentirse — dijo y supe que se refería a lo que pasaba por su mente y su corazón. A esa oscuridad que irónicamente me deslumbraba.

—Sentir es parte de la vida … —traté de explicarle y entrelacé mis dedos con los suyos —no niego que el asunto de desaparecer mi ausencia de las clases fue genial y sería una malagradecida si no reconociera que hizo mi vida más fácil.

—¿Pero? — dijo él

—Pero la vida debe vivirse lo más realmente posible. — le sonreí dejando ir el enojó.

—Es decir, puedo usar mis habilidades para arreglar problemas, pero no gente.

Su naturalidad me hizo reír —Algo así

—Eres una chica lista Ángel —Kyle me guiñó el ojo —nunca lo había visto de esa forma.

—¿Puedo pedirte un favor? — pregunté mirándolo directamente a sus ojos.

Kyle levantó nuestras manos unidas para besar mis dedos —lo que quieras.

—Prométeme que nunca usaras esa habilidad conmigo otra vez.

—¿Ni siquiera si lo necesitas?

¿Por qué habría de necesitarlo? Pensé confundida, entonces hubo un destello premonitorio en mi mente, un detalle incierto perteneciente a un futuro que parecía claro a la distancia pero que se me escapaba cuando intentaba asirlo.

Sacudí la cabeza tratando de deshacerme del pensamiento. Debía estar volviéndome loca

—Ni siquiera así.—respondí tras meditarlo un par de segundos.—Promételo Kyle.— pedí apartando de mi cabeza los presentimientos sombríos.

Él no parecía dispuesto a ceder.

—Tengo una mala sensación todo esto. — dijo

Yo también la tenía pero decidí que llegado el momento afrontaría lo que viniera.

—Por favor.

Kyle suspiró y asintió antes de rodearme con sus brazos.

Suspirando me derretí contra su pecho murmurando en silencio una plegaria, sin saber por qué rogaba.

Cuando lo conocí a tuve el presentimiento de que mi vida (tal como la conocía) cambiaría.

Ahora estaba segura.