miércoles, 29 de junio de 2011

Ángel Capitulo 10

Esa tarde descubrí las ventajas de las (llamémosle) habilidades de Kyle cuando comprobé que no tenía una sola inasistencia.

De algún modo y a pesar de la distancia ( y las distracciones ) la magia de Kyle había conseguido que ninguno de mis profesores se percatara de mi ausencia.

—¿te sorprende? —me preguntó con una sonrisa en cuanto salí de mi última clase y lo descubrí esperándome con aire indolente.

A pesar de que habíamos estado juntos durante un buen rato su atractivo volvió a dejarme sin aliento.

—Un poco —acepté y comenzamos a andar por los pasillos rumbo al estacionamiento.

No estaba muy segura de cómo comportarme ahora que estábamos de vuelta en el mundo real. Trataba de parecer serena y confiada pero en mi interior había un completo caos y eso que aun no comenzaba a asimilar la confesión de Kyle a cerca de sus “habilidades”.

No tenía idea de cómo él podía influir en los demás, lo que era peor era que no estaba segura de que no estuviera haciendo uno de esos trucos conmigo pero por más que lo intentara no podía concentrarme en nada que no fuera la abrumadora presencia del chico que caminaba a mi lado

—Deja de mirarme así —dijo él sonriendo cuando doblamos la esquina y nos acercamos al vestíbulo de la escuela.

Su sonrisa hizo que mi corazón saltara como loco pese a lo cual conseguí preguntar casualmente — ¿así como?

Kyle me guiñó un ojo y respondió sin timidez, —Como si desearas que estuviéramos solos de nuevo.

Era justamente lo que pasaba por mi cabeza.

Decidí que sería mejor no decirle, ya tenía suficiente con todas mis dudas como para hacerle saber además que podía leerme la mente

–No pensaba en eso —mentí

Él me miró con cara de “si claro, te creo”

—De todos modos no sería una buena idea. –Agregué —tengo una reputación que cuidar.

—Yo diría que sería una excelente idea.

—No eso fue lo dijimos bajo las gradas.— le recordé —estuvimos de acuerdo con…

—Cambie de opinión. —me interrumpió.

—Yo no —dije mirando recelosa alrededor.

Estaba bastante segura de que cualquiera que nos viera a la cara sabría lo que habíamos estado haciendo

A fuerza de voluntad conseguí apartar los ojos de él pero no pude despejar el gesto de culpabilidad de mi rostro.

Kyle al parecer no tenía vergüenza alguna, su palma cálida envolvió la mía para caminar por los pasillos de la escuela tomados de la mano como un par de novios.

Pensé en resistirme pero alzándome de hombros comprendí que por el momento era mejor ceder.

Debimos causar una gran impresión porque todos se volteaban para mirarnos y cuchicheaban. Sentí deseos de esconder la cabeza en la tierra pero dado que mis habilidades como avestruz dejaban mucho que desear tuve que contentarme con esconderme tras los mechones sueltos de mi cabello.

Era irónico que en un segundo hubiera pasado de ser una de las chicas invisibles a estar en el ojo del huracán social de la escuela.

Por así decirlo.

Kyle no hizo nada, pero podía sentir el aire cargado alrededor de él, como si retara a cualquiera a decir algo.

Mi mente volvía una y otra vez a los momentos que pasamos bajo las gradas, el recuerdo de sus manos acariciándome, su boca en la mía, el sonido agitado de su respiración me hacían estremecer.

—¿Te gustaría? —escuché que preguntaba en cuando llegamos al estacionamiento.

Oh si… me encantaría pensé antes de reaccionar.

Debí mirarlo con los ojos desorbitados porque se echó a reír y tocó mi nariz con la punta del dedo indicé. –¿Escuchaste algo de lo que dije?

—No —confesé ruborizándome.

En realidad estaba demasiado ocupada manoseándote mentalmente.

—Pregunte si podía llevarte a casa. —Kyle acaricio mi rostro.

La idea de montar en su enorme motocicleta hizo que el cabello se me pusiera de punta y enfrió un poco mi sangre.

Sólo un poco.

—¿En eso? —pregunté escandalizada lanzando una mirada crítica al endiablado aparato.

Su franca carcajada nos hizo nuevamente blanco de las miradas.

Aparentemente inmune a la atención pública Kyle me abrazó sin timidez— soy un excelente conductor— dijo.

—Sí, ya, pero soy terrible como pasajera —dije comprendiendo que todos nos miraban estupefactos —nos están viendo –murmuré al tiempo que trataba de poner un poco de distancia entre nosotros.

Sin éxito.

—Es sólo envidia Ángel–murmuró inclinándose para tocar mis labios suavemente

En cuanto su boca tocó la mía sentí la electricidad correr por mis venas. Era tentador dejarse llevar.

Demasiado.

Pero no lo haría, decidí mientras escuchaba los frenéticos cuchicheos alrededor.

—No creo—dije apartándome de él y de la tentación.

Kyle pareció importarle muy poco si nos veían o no. me rodeo con sus grandes brazos para atraerme de vuelta. –yo no.

—Yo si —Levanté el cuello para mirarlo a la cara –es más estoy segura de que se preguntan qué haces conmigo.

—Eso es fácil de responder –Kyle me besó y siguió hablando —hago lo que todos ellos quieren hacer.

—¿sí? —mi voz estaba llena de duda.

—Desde luego Ángel, mira —Kyle me señaló con la mirada a un grupo de atónitos chicos frente a nosotros —te apuesto a que ellos no pueden creer que yo tenga tanta suerte.

Lo dudaba seriamente pero tenía que reconocer que cuando él me tocaba me sentía hermosa.

—¡Dios odio que me miren así! —dije y escondí el rostro en su pecho.

Sabes –Kyle me meció en sus brazos sonriendo. –creo que tengo el remedio para.

—¿cuál?

Sin una palabra me tomó de la cintura para colocarme sobre la Harley Davison.

—¿Qué diablos haces? —me atraganté mientras él movía la enorme maquina con facilidad.

—Salir de aquí lo más rápido que se pueda —dijo lanzándome un casco antes de montar delante de mí con agilidad.

—Estás loco —dije aferrándome a su cintura en cuanto escuché el rugido del potente motor.

Kyle giró el rostro para mirarme –Ya lo sabías Ángel—dijo acelerando la maquina.

El sol brillaba en lo alto, era un día perfecto de primavera y todo parecía estar bien aun así, la tuve la sensación de ser observada con malévola frialdad por alguien que realmente odiaba a Kyle.

Debo estar imaginado cosas pensé

Pero ya en ese momento supe que estaba en lo cierto.