domingo, 6 de marzo de 2011

Mío

Mío

Eres mío, no importa si lo sabes o no

No depende de tu voluntad o tus deseos,

me he apropiado de tu esencia,

tus sueños y tus pesadillas.

Eres mío porque así lo he deseado,

porque te he conquistado.

Mío, lo quieras o no.

Míos son tus ojos duros y negros, llenos de recuerdos,

dulces como aquellas tardes felices y fútiles

en donde bebiste el vino de la amistad

contemplando la eternidad del mar.

O amargos como las horas perdidas y ajenas

Dejando la piel en camas impropias,

en un vano intento de ganar un instante de olvido para tu pena

Eres mío, sin que tus manos toquen,

los secretos recodos de mi cuerpo,

sin que tus labios saboreen jamás,

mi salobre piel de barco escorado sobre la arena.

No es mi nombre el que pronuncias

Entre roncos gemidos o lubricas suplicas

Pero sé, con Dios por testigo,

Que es a mí a quien posees.

Aunque el tiempo me dispute esa misma posesión

Lo que tengamos juntos será siempre mayor que la eternidad

Mías son tus ideas, grandes y pequeñas

Livianas o profundas, sagradas o profanas

Carnales como tu cuerpo

Sublimes como tu alma

Mío eres por completo

Tu aliento, tu sudor, tu sabor

Mío por completo

Mío para siempre,

durante toda la eternidad que tenga cabida en un instante.

Malena Cid.

Hoy tuve el extraño impulso de escribir algo que me da vueltas por la cabeza, es una de esas ideas que te toman por sorpresa y ante las cuales no puedes hacer nada más que seguirla.

Nota: nuncan antes escribí algo como esto y ni idea de porque ahora.

martes, 1 de marzo de 2011

Cuento de hadas para Vampiros es una de las 40 Novelas Románticas Actuales

Justo hoy en la mañana me enteré a través del blog de la maravillosa Mary Heathcliff que su deliciosa novela Hermosa Impostora había sido elegida como una de las Cuarenta Novelas Románticas Actuales en un post del Blog Escribe Romántica de la igualmente sorprendente Lili Cántara.

Me sentí muy feliz por Mary y después de leer el post completo también por todas las maravillosas escritoras que me han emocionado con sus historias.

Algunas de ellas son amigas mías, como Castalia, Brianna, Mary, a otras las conozco solo por sus obras, gracias a las cuales las siento cercanas, a todas las admiró

Siempre he sido muy despistada, es mi pecado pero también una virtud algunas veces, así que para mí fue una sorpresa descubrir mi nombre: Malena Cid entre ellas. No puedo describir la emoción que siento al ver mi primera novela Cuento de Hadas para Vampiros como una de las cuarenta,

Mil gracias a Lili Cántara quien se tomó el tiempo de leerme, sus palabras me honran y me impulsan a superarme.

Malena Cid.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Una de mis historias en la revista RED

Hola...
Faltando a mi promesa he vuelto a dejar solito mi pobre blog. La única excusa que se me ocurre es que en verdad tengo más trabajo que tiempo, claro, suena tan mal cuando pienso en mis ciberamigos, gente que realmente quiero que una disculpa nunca es suficiente.
En fin, y después de la disculpa quiero contarles que en la revista digital RED de la Editora Digital, publicaron una historia que escribí hace algún tiempo, dedicada a un viejo amor (No diré de quien) cuyo recuerdo se ha convertido en agridulce.
Les dejo el enlacé de la revista recomendándola pesé a algunas críticas tristes que leí por ahí y desde luego mi pequeña historia.
Carta a Gil.
Recuerdo la última vez que te vi, con tus cabellos rubios mojados, las gotas de agua de mar cayendo sobre tu pecho, el sol te besaba y yo quería hacerlo también. 
Recuerdo tu cuerpo esbelto y fuerte recién salido de la adolescencia, el color de tus ojos: verdes como esmeraldas.  Incluso recuerdo esa pequeña cicatriz bajo tu barbilla, la forma en que comías un sándwich quitándole las orillas, tu camiseta favorita, tu amor por esa estúpida moto.
Han pasado veinticuatro años desde esa tarde de sol, y nunca me había permitido recordarla. Pero siempre estuvo ahí,
Esta noche he llorado todas esas lagrimas que nunca derramé, esas que debí dejar la tarde misma en que te enterramos.  Es solo que no podía hacerlo, no en ese momento.  Todo lo que sentía era furia, te habías ido, no se suponía que fuera así,
Esa tarde deberíamos haber estado en el cine o en la playa jugado football, corriendo por la arena, o buscando otro rincón donde  acariciarnos, y besarnos.
No  ahí, nunca ahí.
No deberías haber estado tendido en aquel féretro, con la manta cubriéndote y tu rostro de hombre−niño en reposo.  De golpe me quede sin mi compañero de juegos de la infancia, sin mi mejor amigo, sin el chico más importante para mí.
Seguí adelante, conocí otro chico, me case, tuve hijos, y al mirarlos se que extrañamente nunca hubiera deseado otros hijos, ni siquiera si fueran tuyos.
Pero nunca te olvide.
Cierro los ojos y puedo verte sonreír, puedo verte corriendo sobre la arena, puedo escuchar tu risa, me digo que en realidad la distancia ha embellecido tu recuerdo, pero al sacar esa foto que nos tomaron durante esos días, puedo ver que no es así.
En verdad eras hermoso.
No se que hubiera sido de nosotros, no se si seguiríamos juntos, si aun sentirías por mi lo que decías sentir.
Nunca cruzamos Europa mochila al hombro, no fuimos al Louvre, no tocamos el coliseo.
No es bueno añorar lo que no es posible tener, y nunca tendré eso.
Pero quiero perdonarte.
Por haberte ido, por todo lo que no viviste, por todo lo que no tuvimos, por esa absurda obsesión por el motocross.
Y perdonarme.
Por odiarte, por estar enojada contigo, por rechazarte tantos años sin saberlo, sin siquiera darme cuenta, por no haber sido más atrevida, por no dejarte seguir cada vez que nos besábamos, o tal vez fuera mejor así.
Ahora me queda tu recuerdo, puedo seguir en paz contigo y conmigo.
Talvez algún día nos volvamos a encontrar. Sé que será como aquella tarde en la playa, tú y yo bajo el sol de un verano interminable, para siempre jóvenes, para siempre enamorados,
Hasta ese día, adiós Gil, adiós mi amor

sábado, 1 de enero de 2011

Feliz Año a todos

El año ha comenzado, 1/1/11 suena auspicioso.
Eso espero.
Han pasado ya tres años desde que comencé la aventura de escribir contando pequeñas historias para mis amigas. En ese tiempo muchas cosas han pasado, buenas, malas y algunas que parecían malas pero al final resultaron muy buenas.
Así pues no es una reflexión o la enunciación de propósitos sobre un solo año en mi vida, sino la meditación sobre el camino que elegí, algo que comprenden bien mis hermanas escritoras.
Para mis hermanas Madi y Ro, Mi querida hermana en la fe Bri, para  Alejandra, Mary, Andrea, Gustavo, Chantal, Dacil, Romy, María, Sammet y Bea (que bien que seamos pocos así los puedo nombrar) les deseo un Maravilloso Año nuevo 2011.
Con amor Malena.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

Contrariamente a lo que prometí he vuelto a descuidar mi blog... si ya sé que nunca ganaré un premio a la popularidad... ni lo deseo.
Ups... ya me creció la nariz como pinocho por mentirosa :) por supuesto que si.
Miente el escritor que dice que no le importa ser leído, a todos aquellos que escribimos nos gusta la idea de que alguien más pueda comprender lo que intentamos transmitir.
Pero me estoy apartando del meollo del asunto y esa es desear una Feliz Navidad a todos aquellos que pasen por este pequeño espacio perdido en el ciberespacio en el cual puedo ser por un momento aquello que deseo ser más que nada en el mundo:
Malena Cid escritora.
Bri, sé que por lo menos tú leerás estas lineas, a ti hermana en la fe.... Mil Felicidades esta Navidad y todos los días de tu vida, para que este año que apenas se vislumbra se hagan realidad nuestros deseos más acariciados.
Con Cariño Malena Cid

Canción de Mar capitulo 2

2

Me llamó Keilan, un nombre difícil de llevar, quizás es por eso que todos me conocen como Keil, soy hijo del agua y he vivido en este mundo por muchos años sin nada que me até, ni puerto al cual llegar.

Mi vida es libertad pero también soledad.

Viaje y recorrí todos los océanos del mundo, del pacifico al atlántico, del mar del norte a la Antártida. Conozco el Mediterráneo como a la palma de mi mano y el Caribe como un nativo. Lo he visto todo, lo bueno y lo malo. La eternidad y la futilidad y podría decir que nada me asombra ni conmueve.

Excepto ella, mi sirena de madera.

La encontré casi sin querer mientras nadaba entre las aguas pestilentes de Port Royal y eso se lo debo Ahab, mi mejor amigo. Él es un tritón con un extraño sentido del humor, una extraña fascinación por los hombres y una muy notoria tendencia a meterse en líos.

Es por causa de él y su insensato deseo de aventuras que terminé nadando entre las aguas sucias y pestilentes de Port Royal.

Al llegar me sentí desorientado. Encontrar tanto metal en donde antes había habido madera fue desconcertante. En mi mente las cosas no habían cambado desde que Barth Roberts, Roche Brasiliano y John Davis caminaron por sus muelles sin embargo todo era desconocido: los sonidos, los olores incluso los colores hacían de aquel puerto en un lugar distinto al de mi memoria.

Ya no estaban las viejas y coloridas casas de maderas en donde piratas y marinos bebían Ron y jugaban cartas, ni las mujeres de largos vestidos que miraban con añoranza el horizonte como si soñaran en algún lugar diferente.

Decepcionado floté con la cara al cielo entre andrajosas balandras y viejos botes pesqueros que flotaban apacibles en sus amarraderos justo al lado de extraños muelles en donde buques hechos de metal, relucientes, poderosos y tan grandes como pequeñas ciudades, aguardaban para zarpar.

Me disponía a regresar con Ahab cuando vi bajo la luz del ocaso, un moribundo barco de madera, con sus mástiles desnudos balanceándose al borde del naufragio. Me alegró ver una reliquia olvidada de otros tiempos.

No pudo resistir la tentación de rodearlo, acariciando la vieja madera cubierta de moluscos y agrietada por el tiempo el sol y la sal.

No tardaría en hundirse, pensé y me alegré por él.

Me despedí del barco deseando que pronto pudiera descansar abrazado por el mar, entonces levanté mis ojos y ahí estaba ella una mujer.

La mujer, mi mujer.

Al principio pensé que era un ángel que miraba desde la quilla.

Lucía majestuosa, elegante, delicada, frágil, ni siquiera encuentro las palabras para describirla.

Su cuerpo se balanceaba suavemente sobre las aguas, suspendido sobre ellas. Me recordó a un hada marina, con los cabellos despeinados por la brisa y esquiva sonrisa que desparecía apenas finaba la mirada en ella.

Tuve el impulso de acariciarla al igual que lo había hecho con el vetusto barco pero no podía hacerlo aunque nada me impedía hablarle.

¾Ahoy marinera ¾ la saludé, pero ella se mantuvo en silencio con los ojos fijos en el horizonte sin dignarse a mirar, fingiendo ser una escultura.

No me engaña, como tritón puedo sentir la vida aunque esta se disfrace y la suya es imposible de ocultar porque late enérgica y vital

Desde ese instante he permanecido en muelle cantándole viejas canciones marinas. Sé que me escucha aunque espera a que me marché. No tiene idea de lo persistente que puede ser un tritón o lo que siente cuando se enamora por primera vez y es lo que me ha ocurrido con sólo verla.

Sé que es demasiado pronto e intenso pero es lo que he sentido la verla, sin poder evitarlo y sin marcha a tras mi alma se entretejió con la de aquella sirena de madera irrevocablemente.

Es por eso que no puedo abandonar el muelle, es por eso por lo que canto intentado llamar su atención. Podría intentar ser pragmático y pensar con frialdad pero verla me hace desear cosas simples y tontas como hacerla reir.

!Ahoy tritón! me dijo sin sonido finalmente usando mis propias palabras al hablarme con aquella dulce voz suya que tenía el acento de tiempos antiguos. Deja ya de cantar o terminaran por verte.

he sonreído al sentir su respuesta que me recuerda una historia que escuche hace mucho, la de una chica y su amado en un balcón. No resistí la tentación de responder:

¡Ay! ¡Más peligro hallo en tus ojos que en veinte espadas de ellos! Mírame tan sólo con agrado, y quedo a prueba de su enemistad[1].

Ella rió suavemente para seguirme la corriente citando la parte de Julieta.

¡Por cuánto vale el mundo, no quisiera que te viesen aquí!

Me callaré ´pensé dejando a Shakespeare a un lado, pero primero dime ¿cómo te llamas?

Ella pareció dudar antes de responder, miró hacia el horizonte, a donde la luz del amanecer se anunciaba, parecía dudar hasta que finalmente murmuró en un susurró arrastrado por la brisa Aileen.




[1] Romeo y Julieta acto II escena II