sábado, 3 de diciembre de 2011

La princesa de la Torre (fragmento)

  Antes de que pudiera comprender lo que ocurría sentí sus manos sobre mis senos.
—hmmm— musite adormilada durante un segundo antes de reaccionar lanzándome a sus brazos — has venido.
—¿Lo dudaste?— preguntó mi vampiro enterrando su rostro en mi cuello en donde lo sentí inhalar largamente antes de murmurar  —¡Dios!...te extrañé
—No más que yo a ti— respondí sin dejar de besar sus mejillas rasposas a causa de la barba de dos días que le oscurecía el mentón— quisiera que pudiéramos vernos más.
—Sería maravilloso— su boca aleteó sobre mi cuello — pero conoces las reglas, nada de contacto excepto en los días permitidos.
—Las reglas se hicieron para romperse— respondí traviesa.
Con un suspiro abatido, mi vampiro dejó mi cuello, sus manos grandes y rasposas acunaron mi rostro. –Éstas no —dijo con sus hermosos ojos azules fijos en los míos.
—no lo entiendo —sujeté sus muñecas con mis manos sintiendo la diferencia de fuerza y tamaño entre nosotros, — me amas.
No fue una pregunta y él no intentó negarlo, una sonrisa triste aleteó en sus labios antes de asentir —Si —dijo con voz ronca —te amo como nunca amé a nadie.
Mi corazón se detuvo un momento en mi pecho antes de emprender una veloz carrera, que estaba segura él podía escuchar. Sentí mi amor por él llenarme el pecho hasta que pensé que estallaría si no podía confesárselo. —Mircea yo…
—No —mi vampiro intentó cortar la confesión —no…
—Pero es verdad —dije sosteniéndole la mirada sin amedrentarme, — no importa si no quieres escuchar, no cambia nada lo que siento, te amo Mircea…
—Elisa… —sentí mi nombre en sus labios como una caricia, antes de que las palabras entre nosotros desaparecieran convertidas en un beso lleno de furia.