martes, 24 de mayo de 2011

Carta al príncipe

Querido Príncipe Felipe:

Debo decir que tu carta me extrañó. Sé que no es el saludo apropiado pero es que me ha tomado de sorpresa y aun no me repongo.

La verdad no entiendo a que vienen todos esos reclamos y mucho menos que al final digas que lo nuestro no funciona.

No puedo negar que me ha dolido, pensé que entre nosotros no habían malos entendidos, pero veo que como siempre me equivoqué.

Así es príncipe, cariño.

No entiendo porque decir en carta lo que ambos ya sabíamos, creo que eso estaba claro desde hace meses, si no es que años. La realidad cariño, es que nosotros nunca fuimos compatibles, ni siquiera cuando me rescataste de la torre (no es que no te lo agradezca) así que supongo que por lo menos a causa de eso te debo la verdad.

O verdades.

La primera es que si bien no me gustan las bestias (lo del ogro verde fue un error pero debo admitir que el lobo feroz está de buen ver) si me agrandan los hombres menos remilgados y tu cariño con todos esos achaques y lloriqueos que me tragué cada vez que recordabas que eras un príncipe y no un rey ya me tenías harta

Por cierto… creo que le gusto a la Bestia que si es un rey.

También es cierto que no soy neuroléptica.

Lo admito.

Aunque algunas veces hubiera deseado serlo, especialmente cuando estábamos en la cama (y no para dormir como casi siempre) Me dices que la necrofilia no es lo tuyo y eso duele aunque no tanto el tener que fingir que dormía cuando hacíamos… (tú sabes qué), pero cariño, para lo que aguantas daba lo mismo.

¿O a caso creías que en dos minutos bastan para satisfacer a una mujer?

Dicho sea de paso lo siento por la chica que mencionas, la hermanastra menos fea creo ¿No?

Espero que por lo menos con ella aguantes más.

No me queda más que decirte que cuando me fui de vacaciones con Blanquita en vez de ir contigo debiste suponer que lo nuestro había terminado.

Se despide de ti afectuosamente al final de cuentas

Aurora,

P.s. el anillo es mío mi madre me lo dio no tú.

Malena Cid

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