viernes, 8 de abril de 2011

Marina


Es dulce pensar en ti,

Corsario de mis horas muertas

recordar tu mar infinito

amarte en silencio

buscarte en reflujo de mi memoria

evocando el toque de tus labios

tiernos como caricia

que las olas regalan a la arena

Es dulce,

como dulce es

la comunión de nuestras almas

aún en medio de la borrasca

de la tempestad violenta del amor carnal

donde tu vigoroso y masculino cuerpo

tormenta de invierno en mi verano

cuando embiste la suavidad femenina de mi costa

Es cruel no sentirte,

Perderte un poco cada día

Saber que eres la nave que quizás no vuelva a puerto

buscarte en los recovecos de la memoria.

cerrando los ojos y recordando a medias

la sensación de ser amada.

Amada a conciencia

Amada por tu mar bravío.

tocada por tus manos ásperas y gentiles

manos de marino

poseída por tu gentil fuerza.

por tu alma indómita

tu corazón de pirata

de bucanero que acomete al abordaje

para rendir la nave de mi cuerpo

a los caprichos de tu índole salvaje.

Dispuesta estoy

a naufragar escorando

a navegar sin destino

a ser mar y poeta para ti

escritor corsario.

Malena Cid

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