lunes, 18 de abril de 2011

Ángel capitulo 3 (2)

Y después de mí toda la escuela lo hizo.

Kyle Evans no tenía nada de falso, ni de amable o cortés. No, él tenía el aspecto y la actitud de un delincuente juvenil y se esforzó porque todo el mundo se enterara. En menos de un mes.

De ser el chico nuevo pasó a ser un salvaje casi imposible de tratar.

Primero rompió el código de vestimenta de Windsor. Sin importarle nada Kyle simplemente se negó a llevar el uniforme.

De la noche a la mañana sus jeans negros y botas de motero, se convirtieron en un icono de la rebeldía escolar, tras una semana en que varios chicos trataron de imitarlo, la dirección de la escuela decidió aplicar multas económicas a los padres de aquellos que desobedecieran. Tras lo cual todos (excepto él) volvieron al buen camino.

Nota a parte, me extrañó que habiendo tantos hijos de abogados en la escuela, no hubiera una sola amenaza de demanda, pero supongo que Windsor habrá encontrado modo de zafarse.

Las reglas de fumar y beber tampoco parecían aplicarse a Kyle que asistía a clases oliendo a whisky y humo. Los horarios de entrada y salida eran una simple sugerencia que él acataba o no, según su humor.

Era un chico con muchos problemas o con mala actitud, como eufemísticamente le gustaba llamarlo a los profesores.

La realidad era mucho peor.

Al ser el chico nuevo algunos tipos intentaron tomar ventaja de él acosándolo y fue blanco de un par de bromas pesadas. En la primera alguien abrió su casillero y sacó sus cosas, en la segunda, Patrick el quarteback del equipo de americano, intentó empujarlo contra la pared para quitarlo de su camino cuando ambos avanzaban por el pasillo.

Kyle ni siquiera perdió el equilibrio, antes de que Patrick pudiera comprender, reaccionar o tratar de evitarlo, fue tomado por la muñeca y colocado contra la pizarra de avisos mientras le retorcían el brazo en la espalda.

—¿Te gusta jugar rudo? —preguntó Kyle con voz mortalmente suave, mientras sonreía maligno retorciendo lentamente la muñeca de Patrick

El quarterback farfulló algo y sus compinches hicieron un breve intentó de defenderlo, muy breve, algo que la mirada de Kyle los convenció de quedarse al margen.

El asunto terminó con los chicos del equipo de americano fuera del camino de Kyle, el brazo de Patrick en cabestrillo, las posesiones personales de Kyle de vuelta a su casillero y nada más. No hubo expulsión para el chico malo (como yo temía) ni reprimendas, ni nada.

Ninguna consecuencia, o quizás sí, pero de otro tipo

La noticia de lo ocurrido con Patrick corrió como pólvora por la escuela, acrecentando su fama de salvaje. Se decía, que vivía solo en una mansión digna de los locos Adams, que había entrado y salido de Juvy[1] y era buscado en cincuenta estados por homicidio, que apostaba, bebía y traficaba con drogas, que era dueño de un club de stripers y otras cosas, cada una más descabellada que la anterior. Existían teorías de todo y para todos los gustos.

Traté de no prestar atención pero es difícil ignorar a Trish despotricando en voz alta mientras se colgaba del cuello de su novio Patrick y lo llamaba —mi pobre bebé —haciendo un mohín coqueto con los labios.

Estar en detención se convirtió en un hábito para él, todos los días después de la salida, invariablemente Kyle Evans dormitaba una siesta con sus enormes botas colocadas sobre otra silla mientras roncaba suavemente rodeado de una nube con olor a Whisky sin recibir una sola reprimenda.

Su reputación pasó de mala a peor pero sus bonos con las chicas subieron como la espuma. Cuando atravesaba los pasillos caminado como si el mundo entero se las debiera, Kyle recibía miradas de admiración mal disimuladas de todas.

Excepto mías.

Me las arreglé para minimizar cualquier contacto con él, después de aquel beso. Y, excepto por otro chico con el mismo aspecto rudo, quien llevó a mi piso los apuntes de Mate y los recogió al día siguiente sin hacer preguntas, Kyle hizo lo mismo.

El asunto de ser su tutora no volvió a mencionarse y me concentre en quitarme de su camino sin que nadie se diera cuenta de mi actitud.

O eso creía

—¿Sigues huyendo? —me preguntó Lisa mientras yo colocaba mis libros en el casillero durante al cambio de clases.

—No sé de que hablas — dije cerrando la gaveta metálica con algo de fuerza.

Lisa quien tenía los brazos llenos de libretas, apoyó el hombro contra el siguiente casillero para mirarme a la cara — yo creo que sí.

—Y yo creo que vamos a llegar tarde a clases.

—Vamos Ángel, escupe.

—Sigo sin entender.

Lisa suspiró teatralmente — me refiero a ese pequeño truco que haces para alejarte del Lost Boy — hizo rodar los ojos para señalar al Kyle que en ese momento entraba al pasillo.

A pesar de su presencia, no pude evitar sonreír al escuchar el mote que Lisa le había puesto —¿Lost Boy[2]?

—Si quieres puedes llamarlo solo Lost porque Boy no le queda— dijo ella alzándose de hombros.— la cosa es que es más que obvio que te mueres por él y el se muere por ti.

Kyle escogió ese momento para mirarnos, irreverente como siempre Lisa levantó la mano y lo saludó coqueta con los dedos.

Él no correspondió a su gesto, lo que era más ni siquiera pareció notarlo.

—No me muero por él —mentí descarada observando el movimiento tan sexy de sus hombros al caminar — tampoco el por mí, y prefiero mantenerme lejos de su camino ¿Puedes culparme? parece un matón

Una sonrisa coqueta se formó en los labios de Lisa —desde luego que puedo culparte, no aprovechar la oportunidad de meter mano a eso, es algo taaannn tonto y bueno, sí parece un matón, te lo concedo, pero es que el tipo esta…hmm, buenísimo.

Lo estaba, más que bueno, y eso era decir poco. Kyle era guapo, sexy, peligroso, tenía el aspecto de un ángel caído, besaba como un demonio, se metía en mi sueños y significaba problemas con P mayúscula.

—Si…ya…. Córtale.

—Buenísimo…— repitió enfatizando la palabra sin quitar los ojos del trasero firme de Kyle.

Sentí a los celos corroerme, aun así hice un gesto para descartar el asunto. —Buenísimo, no lo dudo, pero no para mí

—Me lanzaría por él, pero no me mira como a ti…

—No es cierto ¿o sí? — dije sin poder contenerme para enseguida negarlo— no, no me mira.

Lisa se rió escandalosamente al haber conseguido tomarme desprevenida. Todas las cabezas voltearon hacia nosotras —¿Qué? — preguntó ella con rudeza dispersando a los curiosos.

—Por supuesto que te mira — susurró cómplice machacándome el cerebro — lo hace cuando cree que nadie ve y…

Yo no quería saber pero no pude evitar preguntar — ¿Y?

Lisa suspiró audiblemente — Te mira como si quisiera comerte, no es que importe. — agregó cómplice.

Mi corazón dio otro salto, sentí que las mejillas me ardían, sacudí la cabeza descartándolo — Lo dudo y deja el cotilleo para después, ahora tenemos clase de mate.

—¿Después?

—Sí, esa palabra que significa más tarde, ¿captas?

—Capto, desde luego, más tarde…como cuando tengas que hacerla de tutora del Lost boy ¿no es así?

¿Tutora? sentí que mi garganta se cerraba a la vez que enjambre de abejas zumbaba en mi vientre.

—¿De qué hablas? —conseguí preguntar.

El gesto divertido desapareció de su rostro —¿No te han dicho? Escuché que la secretaria de Solange te buscaba y pensé…

—¿Que?

—Oh Ángel lo siento. — se disculpó Lisa.

Ahora si me asusté, la expresión de mi amiga era de desconcierto.

—Ya, deja las tonterías y dime.

Antes de pudiera abrir la boca, Mildred la secretaria avinagrada y enojona del director Solange se materializó junto a nosotras haciendo que Lisa y yo saltáramos asustadas.

—Ángel que bien que te encuentro. —dijo Mildred con su usual tono nasal mientras se ajustaba las gafas de carey.

Oh no,…pensé, por favor dime que no es cierto, mirando a Lisa quién tenía una expresión de vergüenza, ella movió los labios y pude leer claramente un “lo siento”

—¿Pasa algo? — pregunté sabiendo la respuesta de antemano.

No, no, no…

—Nada malo señorita Torres— respondió la secretaria quitando una pelusa imaginaria de la pechera del conservador vestido—el director me pidió que te recordara que hoy comienzan las tutorías del alumno Evans, a las tres en la biblioteca.

Oh no, no, no, nooooo….

Mirando marcharse a Mildred me pregunté: ¿Qué diablos hice en alguna otra vida para merecer esto?

Seguro fue algo gordo…



[1] Reformatorios juveniles

[2] Los Muchachos perdidos. (Jóvenes Ocultos)

Iconográfica película juvenil de vampiros.