DESDE "De Mariposas y otras cosas, Bolg de Malena Cid" NOS HACEMOS ECO DE ESTE RECLAMO
Los
auotres indignados con el proceder y la indiferencia que esta
"editorial" presenta ante sus reclamos anuncian que de ser necesario
harán públicos todos los incumplimientos que han tenido con ellos para
que ya no puedan engañar a más autores y lectores. Reclaman se les anule
el contrato por escrito, se les devuelvan los derechos de sus obras y
que estas sean eliminadas de todo canal de ventas que utilice la
"editorial" de Hubeto Pérez Bernate y Maria E. Cardona Porto.
Crónica de un robo…
Todo autor tiene dos
grandes ilusiones, la primera y más importante es ser leído, la segunda es ver
la obra que nace de su ingenio convertida en una realidad tangible como lo es
el libro.
Hace ya más de un año y
tras enviar mi trabajo a varias casas editoriales, recibí por fin una respuesta
positiva (aquellos que escriben, saben lo difícil que es conseguirla) de la
autoproclamada Editorial Pelicano. Llena
de alegría e ilusionada como sólo puede estarlo una escritora con una carta de aceptación,
me dispuse a completar los requisitos impuestos para poder ver mi novela en
papel.
Primero que nada, debía
firmar un contrato, escanearlo y enviarlo de vuelta más 150 Dll destinados a
cubrir los gastos de la legalización del contrato, más un ejemplar para mi
biblioteca que ellos me enviarían. Debo decir que aunque me resultó un poco
extraña la petición de dinero, la ilusión fue más fuerte y tras vencer mis
recelos y haciendo un esfuerzo económico envié el monto requerido.
Al final y tras casi un
mes de espera, recibí mi novela en papel, reconozco que por breve momento fui
la más feliz de las mujeres pero después abrí el libro y me di cuenta que en
principio, toda la estructura y extensión de los párrafos había sido modificada
para adaptar mi novela a un determinado tamaño.
Ese sólo detalle debí
abrirme los ojos, pero cegada como estaba, lo dejé pasar, asumiendo que lo
ocurrido se debía a la maquetación de la obra.
Tras ese detalle, me
dediqué a hacer un poco de promoción de mi novela, no puedo decir que con
grandes resultados, soy una mujer un tanto tímida y privada, por lo tanto la autopropaganda
no se me da muy bien.
Hasta ahí todo bien,
sin embargo y tras dejar trascurrir los seis meses que según mi contrato con
Pelicano debía espera para que la editorial estuviera en la obligación de
entregarme un informe de ventas y el pago de las regalías correspondientes,
todo se desencajó o por lo menos la venda rosa con la que me cubría los ojos
comenzó a caer.
Consciente de que mi
novela (que dicho sea de paso es deliciosa) no se había promocionado por lo
tanto no resultaba un best selller, no esperaba recibir una gran suma, si acaso
apenas lo suficiente para cubrir el préstamo para financiar su publicación, así
que me dirigí a los canales que Pelicano había determinado para informes de
ventas y pago de regalías sin recibir respuesta.
Más o menos al mismo
tiempo, en la red social del FB descubrí a una autora mexicana llamada Elena
Ortiz Muñiz quien en esos momentos sostenía una lucha por la misma causa.
Asustada, me salté los
canales y escribí pidiendo por escrito (aunque resulte redundante) reportes de
ventas y fue aquí cuando recibí la primera sorpresa, pues Pelicano me salió con
que sólo podía cubrirme el pago en efectivo si la cantidad era superior a los
150 Dll.
Enojada contraataqué
con una carta en la que les recordaba que los términos del contrato no incluían
el pago en especie, sin importar el monto de las regalías y que imponer mínimos
era una violación a nuestro acuerdo comercial.
Como respuesta Pelicano
rompió toda comunicación conmigo, no han vuelto a escribir, ni a nada. Eso sí,
mi Marina aun sigue a la venta con ellos y a mí me tienen en ascuas.
Ya no deseo más que
recuperar mis derechos comerciales, aunque he llegado a pensar que nunca los
perdí, probablemente Hubeto Pérez Bernate y María E. Cardona Porto, ni siquiera
hayan legalizado el contrato y simplemente se embolsaron los 150 dll, que podrán
no parecer mucho pero en los tiempos que corren y en el país al que pertenezco
son una pequeña fortuna que me hubieran permitido cubrir otras necesidades.
Ahora y sin saber mucho
lo que pasara en el futuro, he decidido poner a Marina con otra casa: La EditoraDigital, es ahora el escaparate de mi trabajo, tras recibir de ellos el trato
digno y correcto que todo autor merece.
Sin más por el momento se
despide la agraviada aunque aun ilusionada Malena Cid.
Continuara…