sábado, 3 de noviembre de 2012

Burlesca confesión





No debería hablar de sentimientos,
sabe Dios que para todos,
cada mujer debe ser siempre un misterio.
Hacer una carta de amor,
queda entonces descartado,
 pero confesar, 
eso no sería pecado.
De cualquier forma,
 lo que siento no sé como guardarlo,
así que tal vez deba de algún modo explicarlo:
pienso en ti, y a pesar de mi edad y la distancia,
el poder tienes de hacer que el tiempo se detenga,
que el decoro pierda sentido
y nada importé, excepto verte.
Con tu presencia,
siempre en ausencia,
me sacas sonrisas de las mangas,
del escote y hasta del ruedo del vestido.
Te conviertes en sol,
calientas mi piel de oscura porcelana,
transformado en viento me arrastras cuesta arriba,
derramarme como lluvia
sobre tu cuerpo desnudo de tabúes.
Eres lo opuesto a un príncipe encantado,
pero encantada me tienes. 
Fascinante y fascinada,
embrujada, hechizada
y algunas veces incluso taimada.
Me enamoras mil veces mas una,
la discreción la tornas locura,
me tienes tonta de atar,
despojada de cinismos e ironías,
a mí, a quien ya nada sorprendía.
Malena Cid.