miércoles, 21 de marzo de 2012

En la esquina de la tarde


Ocurrió de pronto, que el silencio se hizo calle,
la quietud habitó en las aceras,
y en los parques se instaló el tedio.
Ocurrió que no hubo más niños que saltaran,
Más besos que robaran,
campanas que tañeran
ni más perros ladrando en horizontes de ríos.
Ocurrió que la calma se convirtió en noche
tras haberse robado el día.
La seriedad anduvo a sus anchas por la calle,
Golpeando a los mendigos de canciones
con la vara del mutismo.
Ocurrió que la pereza mató a la algarabía
y en apatía se lloró esa muerte.
Ocurrió que me asomé a la esquina de la tarde,
desnuda de ternuras y afectos.
Ocurrió que grite con voz potente
que mi grito cayó en despoblado.
que mis manos se asieron al vacio,
y me vi desolada y desdeñada.
Ocurrió que surgiste desde el frio,
calentaste mi alma y mi cuerpo,
me cubriste de besos y de amores
me volviste la reina de éste reino.
Y el silencio, el mutismo, la quietud,
la calma, la apatía y la pereza
entre tus manos se hicieron nada.
Malena Cid.
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