sábado, 10 de agosto de 2013

No es una excusa pero casi...


Algunas veces ocurre que un blog parece haber sido abandonado y como pueden ver (aquellos que de cuando en cuando se dejan caer por aquí) es esté uno de esos casos.  Esto es de alguna manera cierto.
Desde junio y aún antes he escrito muy poco y las razones son variadas. No trató de dar excusas pero ahí les va:
 Primero que nada el tiempo se me ha acortado, trabajo casi todo el día en cosas que si bien me dan para vivir no me dan la vida que me da escribir pero si cubren los gastos.
En segundo he estado ocupada transformando una novela que si bien me parecía buena a un año de distancia ya no me lo parece tanto y es que los propios autores somos muchas veces nuestro critico más feroz.
En tercera, tuve que atender un asunto de salud, que si bien no parce serio me ha consumido tiempo (que ya no tenía)  recursos y atención que merece.
Entre esas tres causas he liada, sin embargo, habiendo pasado ya por una cirugía menor el día de ayer espero tener más tiempo y sobre todo ganas (y es que no hay como asuntos de salud para dejar la mente dispersa)
En fin…
Agosto está casi a la mitad, la ola de cosas está pasando, las esperanzas son grandes y las expectativas también.
A los pocos lectores que pasen por aquí les agradezco su constancia y espero que me sigan leyendo.
Besos desde mi rincón del mundo.
Malena Cid

viernes, 7 de junio de 2013

Profecía


Soy tu reina
descalza y sin corona,
castellana
que convirtió tu baldío en primavera,
guardiana
de otros sueños,
pues los míos he olvidado.
Soy  muletilla
siempre escondida entre palabras,
imposible de dejar
aunque se quiera,
invisible para ti,
 pero no para otros.
Soy todos los epítetos que se te ocurran,
mas alguno que todavía desconozcas,
Pero por encima de todo
por sobre ti mismo, incluso,
 soy la que reirá al último,
Hijo de perra.
Malena Cid
2012©Todos los derechos reservados.


sábado, 1 de junio de 2013

Casualidad






 
Encuentro tus labios a cada paso:
en una taza de té, café o mate.
en la tarja, entre la espuma y agua tibia,
en el recuerdo de lo que no se ha dado,
en la calina impía de mis sabanas tibias.
Encuentro tu voz y tu nombre escrito
pulcramente en la seda mi carne,
negra tinta sobre piel morena,
corazón de metal que late en mi ombligo.
Encuentro tu cuerpo sobre el mío,
pecho a pecho,
corvas en enredo,
cadena que ata mis tobillos,
amor que crece entre las sombras.
2011©Todos los derechos reservados
Malena Cid.


miércoles, 29 de mayo de 2013

Héroe

Y él, que nunca había sobresalido en nada, que no poseía un sólo gramo de grandeza en el cuerpo, quien no tuvo, o tendría, madera de héroe, consiguió la más grande hazaña alguna vez lograda por otro ser humano: lamerse el codo.
Malena Cid

martes, 28 de mayo de 2013

Equivocación

 Creí ver un ángel de pie sobre el tejado. Imaginé el halo de luz rodeando sus alas blancas como la nieve, la pureza en su rostro y el amor brillando en él.
Pero me equivoque.
No era ángel sino gargola y el halo tan solo luz repelida por la mas siniestra obscuridad.
Malena Cid

domingo, 5 de mayo de 2013

Los amantes de la oscuridad



Me retuerzo bajo tu peso, enredándome y desenredándome en ti y de ti, mis labios recorren la recia columna que es tu cuello al tiempo que, aferrada a tu espalda, maldigo a la noche que se acaba.
Condenado o no te amo, es un hecho al que apuesto mi propia salvación. Percibo las palabras formarse en mis labios, las saboreo,  me solazo en ellas y las bebo, sin embargo me obligo al silencio, demoro mis ansias de confesar el pecado que es mi amor, lamiendo la sal de tu piel, la soledad de tu alma.
No necesitas la carga que impondría darle forma a mis emociones, pues aunque la verdad es luz, luz misma te obliga a alejarte y la oscuridad es quien te traerá de vuelta.
—¿Es esto lo que quieres? —invencible, invades el cálido y húmedo secreto de mi intimidad.
—Si — miento en parte pues en realidad lo quiero todo. Tu vida y muerte, tu sombra y silencio, también tus tormentos…. Te quiero a ti, mi príncipe de la noche.


Malena Cid

martes, 9 de abril de 2013

Cuento de Hadas para Vampiros Cap 8




Capitulo 8
Damien
Dejar la cama tibia, los suaves brazos de mi mujer para adentrarme en la tierra y dormir fue una de las cosas más duras que hubiera hecho jamás, pero el sol es el sol y con él los Strigoi no podemos discutir.
Al mirarla por última vez aquella mañana mi deseo por ella me hizo plantearme— por primera vez— la idea de enfrentar la luz. Al final fue Ilana quien me pidió que me fuera.
Recuerdo sus cabellos, largos y oscuros, enredados sobre la blanca almohada, el rojo de sus labios inflamados por mis besos, el placer que hacía estremecer su piel con sus ecos.
—Te amo tanto — murmuré acariciando el suave contorno de su rostro.
Ilana me sonrió y fue como ver de nuevo un amanecer. Ella tenía razón, para bien o para mal, estábamos destinados a estar juntos.
Desinhibida, Ilana estiró su cuerpo sobre el colchón. A pesar de haber pasado la noche entre sus muslos de seda, mi virilidad reaccionó irguiéndose. Suspiré incapaz de apartar la vista— Quizás pueda quedarme…
Ilana negó con la cabeza y después con los labios —Nada me gustaría más — dijo y se irguió en la cama dejando que las sabanas cayeran para descubrir el brillo de su cuerpo hecho de nácar y luz.
—Te quiero — dijo sonriendo — ¿lo sabes?
—Si…lo sé.
Ilana enredó sus brazos menudos contra mi cuello, sus labios mojados y tersos se amoldaron a los míos y nos besamos con hambre insaciable durante un largo…larguísimo momento tras el cual renuente empujó mi pecho para apartarme — Debes irte — murmuró.
Rodeé su minúscula cintura con mis brazos y la mecí suavemente —¿Y si no quiero?
Ella sonrió y negó con la cabeza, sus palmas firmes descansaban sobre la piel de mi pecho para impedir que la apretara.
—No quiero dejarte — le dije sintiendo cada palabra. No quería marcharme, no deseaba dejarla sola y desprotegida.  Mis instintos gritaban me marchara con ella de ese pueblo olvidado de Dios de inmediato
Ajena al lóbrego presagio Ilana me guiñó el ojo musitando con voz ronca y sexy —Sólo serán unas horas.
—Demasiado tiempo sin ti— le respondí sonriendo — qué tal si nos marchamos de una vez.
Ilana deslizó sus manos por mi piel hasta rodearme, se acurruco suspirando contra mi pecho. — me encantaría…
—¿Pero?
—Quiero hacer las cosas bien — dijo
Reí feliz, deslicé las manos hasta abarcar la suave redondez de su trasero —Las has hecho maravillosamente.
Ella también rió agitando levemente su larga melena contra mi piel para después morderme suavemente.
—Hey… — protesté tomándole el pelo.
—Es serio Damien.
Acuné su rostro con la mano saboreando el suave calor.— lo sé, por eso creo que debemos irnos ahora, podrías tomar tus cosas y ya.
—Sí, podría.
Una vez más sentí aquel maldito Pero en su voz.
—¿Qué te detiene?
Ella dudó un momento y le di un pellizco juguetón en la nalga para animarla a seguir.
—Es una tontería — dijo por fin.
—Nada en ti es una tontería — aspiré el aroma de sus cabellos embriagado.— ¿Qué te detiene amor? ¿Es el sol?...— dudé comprendiendo que quizás Ilana no estaba preparada para dejar la luz —¿quieres despedirte de él?
—No — ella protestó y me miró —¿Cómo extrañar el sol si te tengo a ti?
—¿Entonces?
—Es tonto — repitió.
—Ya pasamos por eso — la reprendí suavemente.
Ella negó con la cabeza —no quiero que culpen a ti o a cualquier Strigoi si desaparezco.
—Ilana… — musité sintiendo como un golpe todo el amor que ella sentía por mí. —no sabes cuánto te amo.