sábado, 26 de enero de 2013

Innominado

Tu nombre innominado,
no es, sino el aliento que exhalo,
amor que hace brillar mi cuerpo bajo la luz azul de la luna,
aire tibio que el verano anuncia
y nos recuerda que nuestro tiempo se agota.
Hemos dejado la armadura al pie de la cama,
tu espada y la mía yacen lado a lado igual que nuestras almas,  
cuando el sol se levante una vez más nos vestiremos de hastío,
pero por ésta noche queda sólo el amor entre nosotros.
Las mil cosas pesan sobre mis hombros,
mas las mil en los tuyos,
han desaparecido en la magia de un beso,
un efímero instante de eterna dicha,
destinado a naufragar,
en el mar de temores que es la vida.
Sudor y sábanas,
besos, caricias, despedidas dichas a medias,
verdades que no nos atrevemos a pronunciar,
futuros que nunca tendremos.
Estoy agonizando de ti,
espléndidamente viva a un paso de la muerte,
enredada en tus brazos,
desnuda, aterrada y feliz.
Te amo lo sé,
sin que el saberlo me de felicidad,
pues aunque sería fácil abrir los brazos y dejarme caer
como caen las hojas muertas,
el temor a perderme precisa mi silencio.
Así que te amo Innominado,
como se ama al imposible,
del único modo en el que puedo.
Malena Cid
2012©Todos los derechos reservados.